La sindical. Excélsior
La sindical. ExcélsiorLa sindical
Todo este tema hace desear que llegue una reforma en este sector, donde no se le dé pie al desentendido ni a los chances legales que les permitan a estas organizaciones hacer, de sus líderes, grandes caciques.
Yuriria Sierra El presidente de Acción Nacional, Gustavo Madero, solicitó la postura de Enrique Peña Nieto con respecto a la transparencia sindical, asunto que fue eliminado por completo de la reforma laboral que había presentado Felipe Calderón. “Ni con el pétalo de una reforma...”, decíamos que pareció ser la enmienda que los legisladores acordaron para no poner en riesgo sus cariños al interior de los sindicatos nacionales que tan útiles les resultan en temporada electoral.
Mucho tuvo que ver el tema para que la reforma laboral no pasara de San Lázaro con más rapidez: a los senadores les quedan 15 días para dictaminar o echar para atrás una reforma por la que hemos esperado tanto, pero que sigue viendo en esos afectos sindicales sus mayores obstáculos para hacerse realidad.
Durante estos días en que Enrique Peña Nieto ha estado en Europa, le mandó decir a la oposición que le solicita su opinión, que aboga por la absoluta transparencia sindical: “Nadie se opone a este tema. Sin embargo, lo que hemos señalado de manera reiterada, debe darse en un marco de respeto a la autonomía sindical...”
O sea que los sindicatos sí deben sujetarse a leyes que les exijan transparencia, pero siempre y cuando no se atente contra sus principios, mismos que son impuestos por sus líderes. Es decir, nos quedamos más o menos en las mismas. Con la salvedad de que habrían de rendir cuentas de sus finanzas. O tendrían que. Si la “autonomía” no les faculta para no hacerlo. Y es que claro está que ningún sindicato modificará sus estatutos para someterse a pruebas de eficiencia y buen uso de los recursos que recibe así, nada más, por las buenas. Ya es hora de que le pierdan el miedo a Elba Esther o a Romero Deschamps.
Los sindicatos seguirán siendo más un negocio y modus vivendi y operandi de unos cuantos, si la ley no los somete a la fuerza a cualquier reglamento que transparente su funcionamiento. Deben ser un recurso a favor de los trabajadores, no una plataforma para el abuso de poder.
Todo este tema hace desear que, aparte de la laboral, llegue una reforma sindical donde no se le dé pie al desentendido ni a los chances legales que les permitan a estas organizaciones hacer, de sus líderes, grandes caciques.
Addendum. ¡Cuánta suerte! Y así como como fue de “chiripa” el enfrentamiento que dio muerte a Heriberto Lazcano, ahora fue al gobierno de Estados Unidos al que le tocó detener, dicen, a la hija de Joaquín Guzmán Loera. Al menos así lo expresó la joven de nombre Alejandrina Giselle Guzmán Salazar, detenida en San Diego el viernes pasado, tras buscar su ingreso a territorio estadunidense usando documentos de alguien más. Pero, claro, la duda es la misma (y la desconfianza aún más) de cuando presentaron a Félix Beltrán León como Jesús Alfredo Guzmán Salazar, el hijo de El Chapo. Suponemos que harán más análisis al respecto, unos que vayan más allá del cotejo de los apellidos antes de hacer el anuncio oficial, suponemos...
2012-10-16 01:39:00Mucho tuvo que ver el tema para que la reforma laboral no pasara de San Lázaro con más rapidez: a los senadores les quedan 15 días para dictaminar o echar para atrás una reforma por la que hemos esperado tanto, pero que sigue viendo en esos afectos sindicales sus mayores obstáculos para hacerse realidad.
Durante estos días en que Enrique Peña Nieto ha estado en Europa, le mandó decir a la oposición que le solicita su opinión, que aboga por la absoluta transparencia sindical: “Nadie se opone a este tema. Sin embargo, lo que hemos señalado de manera reiterada, debe darse en un marco de respeto a la autonomía sindical...”
O sea que los sindicatos sí deben sujetarse a leyes que les exijan transparencia, pero siempre y cuando no se atente contra sus principios, mismos que son impuestos por sus líderes. Es decir, nos quedamos más o menos en las mismas. Con la salvedad de que habrían de rendir cuentas de sus finanzas. O tendrían que. Si la “autonomía” no les faculta para no hacerlo. Y es que claro está que ningún sindicato modificará sus estatutos para someterse a pruebas de eficiencia y buen uso de los recursos que recibe así, nada más, por las buenas. Ya es hora de que le pierdan el miedo a Elba Esther o a Romero Deschamps.
Los sindicatos seguirán siendo más un negocio y modus vivendi y operandi de unos cuantos, si la ley no los somete a la fuerza a cualquier reglamento que transparente su funcionamiento. Deben ser un recurso a favor de los trabajadores, no una plataforma para el abuso de poder.
Todo este tema hace desear que, aparte de la laboral, llegue una reforma sindical donde no se le dé pie al desentendido ni a los chances legales que les permitan a estas organizaciones hacer, de sus líderes, grandes caciques.
Addendum. ¡Cuánta suerte! Y así como como fue de “chiripa” el enfrentamiento que dio muerte a Heriberto Lazcano, ahora fue al gobierno de Estados Unidos al que le tocó detener, dicen, a la hija de Joaquín Guzmán Loera. Al menos así lo expresó la joven de nombre Alejandrina Giselle Guzmán Salazar, detenida en San Diego el viernes pasado, tras buscar su ingreso a territorio estadunidense usando documentos de alguien más. Pero, claro, la duda es la misma (y la desconfianza aún más) de cuando presentaron a Félix Beltrán León como Jesús Alfredo Guzmán Salazar, el hijo de El Chapo. Suponemos que harán más análisis al respecto, unos que vayan más allá del cotejo de los apellidos antes de hacer el anuncio oficial, suponemos...
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